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¿Por qué viajar nos hace felices?

En los últimos años se han puesto de moda varias corrientes o estilos de vida, que tratan de buscar la felicidad, en parte gracias a libros y autores de éxito como pueden ser Rafael Santandreu, autor de libros como : «El arte de no amargarse la vida«, «Las gafas de la felicidad» o «Ser feliz en Alaska» o Eckhart Tolle , autor del libro «El poder del ahora»

Tengo que confesar que he leído todos estos libros y alguno que otro más,  trato de practicar mindfulness y de sumarme a la moda de la felicidad

Todos estos libros y corrientes filosóficas, psicológicas o como se quieran llamar, para mí, tienen todas una misma idea esencial.

¿Y cual es?

Estar presentes

¿Y qué es esto de estar presentes?

Si no se está familiarizado con el concepto, en un principio puede parecer una chaladura, podéis pensar que se me va la pinza o que fumo algún tipo de hierba, pero no es nada de eso, es un concepto básico y fácil de entender.

Y es tan simple como darse cuenta de que son nuestros pensamientos, los que nos producen emociones, los que nos enfadan, los que nos averguenzan, los que nos ponen nerviosos, los que nos entristecen

¿Por qué?

Porque a la mente le cuesta mucho estar presente, siempre tiende a ir hacia el futuro o hacia el pasado y casi siempre con pensamientos irracionales, que magnificamos y deformamos.

Pararos un minuto a pensar en cosas que os hacen felices, que os hacen sentir bien, seguro que en ese momento estáis presentes, vuestra mente no esta divagando con el futuro, ni regodeándose en el pasado.

Y eso es, exactamente lo que nos pasa cuando viajamos, más presentes no podemos estar, vamos fijándonos en todo, la gente, los edificios, el paisaje, las costumbres, los olores, los sabores…nuestra mente está tan centrada en el ahora que apenas tiene tiempo para preocuparse del futuro, de la vuelta al trabajo, de la rutina, del dinero o cualquier cosa que nos pueda atormentar y mucho menos ya, para recordar el pasado.

Y ésta en el fondo, creo que es la  principal razón, por la que una vez que empiezas a viajar no puedes parar, porque el chute de presente te hace inmensamente feliz y te hará feliz incluso en el futuro, ya que cuando la mente se vaya al pasado, tendrás muchas cosas buenas que recordar seguro.

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Os pongo esta foto que muestra muy bien lo que quiero decir ¿Acaso creéis que cuando estáis en un lugar como este, la mente puede estar pensando en alguna otra cosa que no sea fijarse en absolutamente cada detalle de esta estampa?

Si viviésemos cada paseo, cada cena, cada comida, cada olor, cada canción, cada conversación, cada sensación, con la misma intensidad, concentración y entusiasmo, como cuando estamos de viaje, no me cabe la menor duda de que TODOS seríamos más felices.

 

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Felicidad en Tazones

Pensad en momentos de felicidad, esos de las pequeñas cosas, de los momentos únicos, de instantes, de los que recuerdas al cabo de los años, de los que añoras cuando te sientes triste o perdido y de los que te alegran y te impulsan cuando te sientes mal.

Aquí van los míos, que se me ocurren a bote pronto:

-Leer en un libro en la playa.
-Una cena con mis amigas de siempre.
-Sentarse en un banco a comer un helado.
-Un masaje de mi novio.
-Un ronroneo de mi gata.
-Ver a mis padres felices y que nos riamos los 3 juntos.
-Un paseo por el campo con mi perro.
-Un reencuentro con antiguos compañeros de facultad o de trabajo.
-Una comida en familia.
-Reirme a carcajadas con mis amigos de toda la vida.
-Comer una paella en Tazones, que es lo que he hecho hoy

Y así podría seguir con una lista larguísima de cosas, seguro que a todos os salen un montón si os paráis a pensar.

En definitiva hoy ha sido un domingo feliz, con un sol radiante en asturias, sidra, zamburiñas y paella. ¿Qué mas podemos pedir a la vida?

Las zamburiñas las pedimos de aperitivo mientras tomábamos una sidra, en el restaurante El centollu. Porque es el sitio donde mejor las hacen, justo en su punto, con ajo y aceite, son de los mejores manjares que he probado. En este restaurante también he comido pescados super frescos y muy bien cocinados, pero bueno como en todos los restaurantes de este pueblin marinero tan precioso.
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La paella la fuimos a comer al restaurante La tortuga, porque nos encanta su trato familiar y acogedor y esta realmente buena, mirad que pinta.
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Ahora os dejo con unas fotos para que veáis el entorno.
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¡Que tengáis buena semana! Y recordad ya esta más cerca el viernes