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San Francisco – Santa Cruz – Monterrey – Big Sur – Morro Bay

25 de Octubre de 2018

Amanece San Francisco cubierto de niebla, son las 7:00 am y a partir de hoy todo será totalmente improvisado, ya no tenemos ningún hotel reservado e iremos disfrutando de la costa de California hasta llegar a Los Ángeles, según nos apetezca.

Comienza la aventura. ¿Preparados?

Abandonamos nuestro hotel en pleno centro de San Francisco, para ir a sacar unas fotos en el Golden Gate, pero hay tanta niebla que es imposible, así que nos conformamos con atravesarlo en coche para ir a Sausalito.

¿Que es Sausalito?

Sausalito es un pueblo asentado en el agua, es la Venecia de San Francisco, casas pintorescas para todos los gustos, la esencia hippie de la ciudad.

Ponemos rumbo ya hacia Los Ángeles, primera parada Santa Cruz.

La cuna del surf nos recibe con un día soleado, que nos deja con ganas de quedarnos a vivir en este pueblo, de disfrutar de sus playas, sus tonos pastel, del salitre en el pelo, el buen rollito, las sudaderas anchas, las chanclas, las tablas de surf, la vida en la playa.

Porque sí, había gente que vivía literalmente en esa playa, damos un paseo por su parque de atracciones situado en la misma playa, sus tiendas de ropa de la conocidísima marca Santa Cruz.

Comemos en un mexicano, una de las comidas más típicas de California, debido a su proximidad con el país.

Y nos vamos a Monterrey uno de los sitios que más ilusión me hacía visitar después de haber visto la mítica serie Big little lies, ambientada en este pueblo que nos deja fascinados, sobre todo su muelle muy parecido a pier 39 en San Francisco y de ahí nos vamos a Carmel by the Sea, lleno de mansiones, de casas de lujo y con una playa salvaje llena de dunas, que hace que pasemos un rato soñando, un sitio con mucha paz y muy buena energía.

Continuamos conduciendo por los acantilados de Big Sur parando en los miradores, conduciendo sin prisa y como la noche se nos va echando encima, reservamos un hotel en Morro Bay que nos cuesta 65 dólares y que podéis ver pinchando aquí.

Cenamos en un restaurante Thai, damos un paseo por el muelle con la banda sonora de los leones marinos de fondo y vamos a descansar al hotel sin poner el despertador porque ya no tenemos prisa, pensamos disfrutar de estos días sin ningún tipo de planificación.

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San Francisco

24 de Octubre de 2018

Madrugamos como de costumbre, a las 8:45 tenemos que coger el Ferry a Alcatraz.

Nuestra intención era ir en la visita nocturna, pero fue imposible encontrar entradas y eso que las compramos con mas de un mes de antelación. Así que si tenéis intención de visitarlo en vuestro viaje a San Francisco, comprarlas cuanto antes.

¿Es recomendable la visita a Alcatraz?

Totalmente, no solo por lo que entraña la prisión y lo bien pensando que está el recorrido con las audio guías en todos los idiomas.

Lo mejor sin duda son las vistas de la bahía de San Francisco desde la isla de Alcatraz y disfrutar de ese paseo en Ferry.

Tuvimos la suerte de que justo ese día un antiguo prisionero de Alcatraz que ahora tiene 90 años, estaba firmando el libro de sus memorias y nos contó la experiencia de su paso aquella prisión de máxima seguridad.

De regreso a San Francisco, cogemos un taxi por 15 dólares a Union Square, la zona comercial más conocida de San Francisco.

Lo primero que hacemos es buscar una casa de cambio, en la primera que encontramos nos paramos, le decimos que queremos cambiar euros a dólares, le damos 400 euros, nos dice que por eso nos da 360 dólares, le indicamos que entonces no lo queremos y nos informa que ya no hay marcha atrás que ella ya tiene el dinero, le digo que voy a llamar a la policía y me dice que esta en su derecho, que hay un cartel enorme con normas en el vidrio que nos separa y una de ellas es esa.

Así que con un cabreo monumental nos vemos con 100 euros menos en el bolsillo. Nosotros con miedo de los homeless (sin techo) y resulta que no estafan en una casa de cambio.

Como de todo se aprende, seguro que nunca más me va a volver a pasar… a pesar de que el cabreo inicial es muy grande, no estamos dispuestos a que esta anécdota nos arruine la mañana, así que desde Union Square nos vamos caminando hasta China Town, nos perdemos por su calles, nos sentamos a comer en un puesto callejero, arroz y tallarines, compramos las míticas galletitas chinas de la suerte, que curiosamente fueron inventadas en San Francisco.

Y volvemos caminando hasta nuestro hotel que podéis ver pinchando aquí y que está en la mítica calle Lombard Street, la calle que es un auténtico zig-zag y un emblema de la ciudad.

Después de subir Lombard Street a pié, no nos resistimos a hacer la turistada y coger el coche para bajarla también el coche.

Y de turistada a turistada nos vamos a hacer la mítica foto en painted ladies, las casas donde se rodó la mítica seria de Padres forzosos.

Y de ahí al barrio de CASTRO, el barrio gay de San Francisco, que nos encantó.

Y de aquí a Haight-Ashbury, el barrio hippie, cuna del movimiento contracultural de los 60, donde comemos unos trozos de pizza deliciosos.

Y paseamos por el Golden Gate Park y visitamos Japan Town, la verdad que el coche nos da muchísima agilidad para visitar los sitios y nos permite aprovechar muy bien el día, aparcamos siempre en la calle, sin mucha dificultad.

Y todavía nos queda tiempo para subir al mirador de Twin Peaks y disfrutar de las vistas de San Francisco, desde una perspectiva diferente a la que habíamos tenido a primera hora del día, desde Alcatraz.

Y rematamos el día en Pier 39, el mítico muelle de San Francisco, donde vemos el atardecer contemplando el Golden Gate, con la banda sonora de los leones marinos, mientras degustamos sopa de cangrejo, gambas y calamares, la típica comida de este rincón de la ciudad, que es uno de mis favoritos.

Paseamos por Fisherman Warf, nos perdemos por las tiendas del muelle y agotados volvemos a nuestro hotel.

Ahora os dejo un vídeo resumen muy completo, del día de hoy en el que prácticamente hemos visto todo San Francisco.

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Page (Antelope Canyon) – Las Vegas

21 de Octubre de 2018

En Page se encuentra Antelope Canyon, una de las razones que nos lleva a pernoctar en esta ciudad.

Antelope Canyon está compuesto de 2 cañones, Lower Canyon y Upper Canyon. El segundo es el más conocido y por ello el más visitado y concurrido, de ahí que nosotros nos decantáramos por visitar Lower Canyon, ya que no queríamos que la masificación nos estropease la experiencia.

Hemos reservado el tour por internet con bastante antelación y hemos reservado el turno de primera hora, a pesar de que las mejores horas son las de medio día para tomar fotos, porque es cuando los rayos de sol se cuelan por el cañón, pero como nosotros solo queremos disfrutar del momento, preferimos la primera hora que es la menos concurrida.

Muchas veces son las que me preguntan que es lo que más me ha gustado de este viaje y siempre digo que es difícil quedarse con algo, ahora mirándolo con perspectiva, probablemente me quede con Antelope Canyon.

Parece imposible que esta ranura en mitad de la tierra pueda albergar semejante majestuosidad.

Tengo que decir que las fotos no le hacen justicia y que el Cañón era enorme, inmenso, no solo era profundo sino que también era largo, lleno de recovecos, de luces y sombras que lo hacen uno de los lugares más impresionantes del planeta.

Bueno tenemos 1000 fotos, cada cual más impresionante y ahora cambiamos estos áridos paisajes, esculpidos por el viento y la lluvia, esta obra maestra de la naturaleza, por una obra maestra de los hombres, esculpida a base de golpe de ruleta y luces de neón.

Tras un viaje de 4 horas llegamos a LAS VEGAS.

Nuestro hotel Circus Hotel, podéis verlo pinchando aquí.

Nos ha costado unos 70 dólares la noche porque lo hemos reservado con muchísima antelación y hemos cogido una oferta muy buena, el hotel como todos los hoteles de Las Vegas, era impresionante, enorme, como una ciudad, con un casino interminable, en el que te podías perder y haciendo referencia a su nombre, albergaba un circo en su interior y hasta un parque de atracciones con montañas rusas.

Después de hacer una considerable cola para realizar el check-in en el hotel y es que imaginaros la cantidad de gente que puede albergar un hotel de esa magnitud, con una recepción enorme y más de 15 recepcionístas, nos damos una merecida ducha y listos para dejarnos deslumbrar.

Son las 4 de la tarde aproximadamente y decidimos ir Fremont Street, la mítica calle que alberga los más importantes casinos, la original, donde nació Las Vegas, el down town, la zona más alejada de los hoteles y la más antigua.

Aún es de día, damos una vuelta por la calle y alrededores, sin poder cerrar la boca, conciertos, espectáculos improvisados, gente que sin querer también va montando espectáculos, gente que sobrevuela tu cabeza a través de tirolinas y todo ello mezclado con olor a hierba, sonidos de máquinas tragaperras y ambiente etílico.

Cenamos en Fremont y esperamos a que anochezca, porque queremos vivir la Fremont Street Experience, cuando la cúpula de la mítica calle, se tiñe de luces y añade más extravagancia al entorno.

Al igual que el resto del Down Town toma un cariz diferente cuando cae la noche y los neones sustituyen al sol.

Sentados en una terraza en Fremont, tomando una cerveza y analizándo el momento, pensaba esto es un puto Disneyland para adultos americanos.

Es un concepto de entretenimiento que no existe en España y me alegro.

Si hay algo que no me gustó en absoluto fue ver como había niños trabajando, haciendo espectáculos, tocando la batería, cantando etc. Hasta altas horas de la noche y como la gente encima, les hacía corro y eran las atracciones que más público tenían, el entretenimiento y la diversión tienen un límite y no puedes darles dinero ni pararte a mirar, porque si están ahí es precisamente gracias a eso.

De vuelta a nuestro hotel, decidimos terminar la noche en el casino, jugamos en varias tragaperras, nos gastamos unos 10 dólares, ganamos 20 y los volvemos a jugar. (Resultado -10).

Recorremos todo el casino, subimos y bajamos escaleras y como no, nos perdemos.

Nos perdemos tanto que nos cuesta como 15 minutos volver a encontrar la recepción para subir a la habitación y muy prontito ya estamos en la cama.

Parece mentira que en un día hayamos vivido tantas cosas y hayamos cambiando tanto de ambientes, de escenas, de paisajes… en fin, esto es América.

Mañana madrugaremos y dedicaremos todo el día a Las Vegas, no os lo perdáis.

Os dejo un pequeño resúmen de Fremont Street Experience.