Publicado el

Viajar por libre a Japón. Día 17: Tokio (Ueno, Ginza, Shibuya, Akihabara)

3 de Octubre de 2019

Hoy vamos a conocer el parque de Ueno, el pulmón de Tokio, pero antes nos entretenemos en el mercado de Ameyoko que está muy cerca donde desayunamos ramen en un puesto callejero, para luego perdernos por los templos y estanques de Ueno.

Volvemos de nuevo a Ginza, porque en el barrio mas lujoso de Tokio existe una tienda de Kit Kat, el dulce por excelencia del país, aún no os lo he contando pero en Japón existen más de 200 variedades diferentes de Kit – Kat, con sabores tan exóticos que pueden ir desde el wasabi a la salsa soja, llegando a haber Kit Kat de dulces típicos de algunas regiones, como los momiji manju de Hiroshima.

Lo cierto es que creíamos que la tienda iba a ser un escaparate de todos esos sabores, pero en realidad era una tienda boutique, con kit kat gourmet y un restaurante donde podías tomar bebidas derivadas de este postre.

Como el Kit – Kat a palo seco se no hace bola, nos vamos a Shibuya, para visitar henn na café, una cafetería regentada por un robot de pocas palabras, pero que nos hizo y sirvió un café muy rico.

Y nos perdemos por Shibuya, visitamos la papelería Tokyu Hands un centro comercial dedicado a la creatividad, la tienda de disney y el centro comercial Forever 21, el paraíso de los tonos pastel.

Cambiamos el rosa por las luces de neón en el barrio de Akihabara, donde comemos ramen y arroz.

Para luego separamos, el señor Late Fuerte se va a jugar a las maquinitas y yo a perderme en el mundo de la cosmética japonesa y comprar algunos potingues.

Nos quedamos todo el día por el barrio de Akihabara donde también cenamos en una taberna muy japonesa, de esas con tatami, en las que es necesario descalzarse y comer sentado en el suelo, era tan japonesa que solo tenía la carta en japonés, así que pedimos un poco a ciegas, a día de hoy todavía no sabemos lo que hemos comido.

Esa especie de tempura de verduras estaba riquísima y repetimos hasta en dos ocasiones.

Y bien entrada la noche, sentados sobre un muro enfrente de uno de los pasos de peatones más grandes de Akihabara, contemplando las luces de neón, el intercambio de peatones de cera a cera, el ir y venir de los viandantes, el tráfico, el ruido y la noche, nos despedimos de Tokio y de Japón.

Tokio sube las pulsaciones, acelera el ritmo, Tokio no solo es un viaje en el espacio, también lo es en el tiempo, Tokio es un salto al futuro, la antesala de lo que está por venir y eso que esta por venir, me da la sensación de que promete.

Publicado el

Viajar por libre a Japón. Día 16: Tokio (Shinjuku – Akihabara – Harajuku)

2 de Octubre de 2019

Otro días más dedicado a la intensa Tokio, si ayer hacíamos un recorrido por la moda y el ocio en el barrio de Ginza y la isla de Odaiba, hoy dedicaremos el día al bullicio, la electrónica y el lado más friki de Japón.

Shinjuku

Empezamos el día en el barrio de Shinjuku, en concreto en su distrito financiero, sembrado de rascacielos y con un observatorio público, situado en el último piso del enorme edificio que alberga el ayuntamiento, con vistas 360 de la ciudad y un piano en directo que pone banda sonora, vamos un regalo para cualquier turista que visite Tokio y a coste cero.

Bajamos de las alturas y de la zona más sofisticada de Shinjuku, para conocer su lado más friki, el del manga, las salas de videojuegos y los karaokes.

Y cogemos el metro para ver el barrio de Akihabara de día, ya que la primera vez que fuimos era de noche y muchas tiendas ya estaban cerradas.

Akihabara

Un barrio famoso por sus tiendas de electrónica y sus centros comerciales llenos de anime, manga y videojuegos y de aquí nos vamos a Harajuku

Harajuku

El barrio que mas me ha gustado, cuyas principales calles son Omotesando y Takeshita, mi calle preferida en el mundo, una calle peatonal en la que reinan los tonos pastel, el algodón de azúcar, las tiendas de ropa vintage, la fantasía, el arco iris, los unicornios, tarta de fresa y hello kitty

Esta calle me gustaba tanto que todos los días teníamos que ir a pasear por ella.

Y con este empacho de rosa, volvemos a Shinjuku para perdernos en la jungla de las luces de neon y ver como se transforma, cuando cae la noche.

Cenamos en el restaurante de Alicia en el país de las maravillas, situado en el mismo barrio, un restaurante escondido cuya entrada es difícil de ver, pero ¿Quién dijo que fuera fácil llegar al país de las maravillas?

Donde una Alicia de ojos rasgados nos sirvió la cena, sopa de mantequilla y fritos de pescado.

Después de cenar en tan mágico país, paseamos por el barrio rojo y el barrio gay, nos perdemos por las tiendas y centros comerciales, nos volvemos locos en los recreativos con el sonido de las máquinas de pachinko, el juego al que los japoneses están engachados, flipamos cuando los vemos competir en las máquinas de baile y así hasta que a las 11 de la noche, hora en la que nuestro teléfono móvil indica que llevamos 30 kilómetros andados y nos damos cuenta de que estamos agotados y volvemos al hotel con un día más exprimido al máximo, con los pies destrozados y la espalda dolorida pero con el corazón latiendo muy fuerte y eso lo compensa todo.

Publicado el

Viajar por libre a Japón. Día 14: Tokio (Torre de Tokio, templo Zozoji, Shibuya, Omotesando, Takeshita)

30 de Septiembre de 2019

Despertamos en plena naturaleza, con el sonido del río y el zumbido de las libélulas, comenzamos el día bien temprano a las 7 de la mañana, con un desayuno buffet al que no le falta detalle, pero hasta las 9:30 que nos llevarán de vuelta a la estación, pensamos exprimir hasta el último minuto en este paraje.

Meditación e introspección a eso dedicamos las primeras horas del día, a coger fuerzas, a parar, a pensar en el camino que hemos hecho y en el que tenemos por delante, a coger impulso para acometer un salto de dos horas que nos dejará caer en Tokio.

Tokio

Son las 12 del mediodía cuando llegamos a Tokio y las 2 de la tarde cuando llegamos a nuestro hotel, aunque está a 2 kilómetros de la estación, entre cambios de líneas de metro, estaciones y alguna que otra perdida nos cuesta un poco llegar y a nuestras maletas también. Nos hospedaremos durante cuatro días en Ai Hotel Niombasi, que podéis verlo pinchando aquí.

Hoy caduca nuestro Jr Pass, válido durante 14 días, así que compramos un pase de metro para 3 días, que nos cuestra aproximadamente 15 euros por persona.

Y ahora sí vamos a subir las pulsaciones por la loca Tokio, que lo primero que nos enseña es su torre, la hermana mayor de la Torre Eiffel.

Para luego recordarnos que seguimos en Asia, llevándonos al templo Zozoji.

Después envolvernos y mezclarnos con todo clase de gente, en Shibuya, el cruce más transitado del mundo.

Mostrarnos las últimas tendencias de moda en el centro comercial Forever 21, perdernos por las calles de Omotesando y Takeshita street mi preferida. Y ponernos a prueba con las gyozas más picantes del planeta.

Y luego enseñarnos su lado más friki en Kawaii monster café, donde cenamos, ya que es obligatorio tomar una bebida y una comida por persona, a parte de pagar un suplemento de 5 euros.

Cenamos un bowl de helado y chuches de hello kitty y patatas con salsas, el espectáculo y la puesta en escena son dignos de ver, no sabría decir si es o no una visita obligada pero curiosa sin ninguna duda.

Y empachados de los tonos pastel, de las tartas y de la purpurina, volvemos a perdernos por Shibuya y nos paramos a saludar a Hachiko

Mañana tendremos resaca de purpurina y ahora mismo sé que soñaré con Hello Kitty en un mundo de color de rosa, Tokio saca la parte más rubia que hay en mí y ya no me quiero bajar de este puto arcoíris.