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Viajar por libre a México. Día 7: De Holbox a Isla Mujeres

24 de Enero de 2020

Cuando el sol se cuela por la claraboya de nuestra cabaña y consigue sacarnos de nuestro sueño, hacemos las maletas para despedirnos de esta mágica isla.

Antes de coger el Ferry volvemos a desayunar en la Tortillería española, para intentar guardar en nuestra papilas, el sabor de Holbox.

Y media hora después ya estamos en Chiquilá, listos para recoger nuestro coche, que está intacto pero con una capa de polvo y tierra importante. Tenemos por delante 2 horas y media hasta Puerto Juarez, recorriendo carreteras nada transitadas y sufriendo también los atascos y el calor de la ciudad de Cancún.

En Puerto Juarez cogemos un ferry a Isla Mujeres donde pasaremos los últimos días de nuestra estancia en el país. Dejamos el coche en el parking da la propia compañía de ferry, que nos cuesta 150 pesos al día. El billete de ferry nos cuesta 300 pesos por persona ida y vuelta.

El calor hoy en Cancún es algo de otro mundo, el asfalto echa humo y parece que todo está a punto de derretirse, suerte que el viaje en ferry con la brisa del mar nos da un poco de tregua y por fin llegamos a Isla Mujeres.

ISLA MUJERES

Isla mujeres nada tiene que ver con Holbox, son dos islas totalmente opuestas, muchos fueron los que nos dijeron que Holbox era Isla Mujeres hace 20 años y en cuanto pusimos un pie en ella lo comprobamos. Los edificios que flanquean la primera línea de playa, las múltiples tiendas, las oleadas de turistas, los veleros y embarcaciones de recreo que desdibujan la línea recta de la infinidad del mar y la arena sembrada de tumbonas.

El contraste de Holbox a isla Mujeres ha sido muy grande, porque Holbox es inmensamente tranquilo y muy poco explotado, es el turismo que buscamos cuando viajamos porque queremos huir de los sitios masificados y vamos continuamente en la búsqueda de playas y lugares desconocidos, paradisiacos y alejados del turismo de masas. Isla Mujeres no es uno de esos sitios, aún así, creo que está muchísimo menos explotado que playa del Carmen u otras zonas turísticas de México y para el resto de los mortales acostumbrados a las vacaciones en cualquier isla de España o del sur de Europa, Isla Mujeres será un paraíso, como lo ha sido para nosotros a pesar de todo lo que he explicado antes.

La primera noche la pasamos en el Hotel posada de Mar que podéis ver aquí y que no recomiendo, estaba bastante viejo y muy deteriorado, lo único bueno es que estaba en primera línea de playa y muy cerca de la playa más bonita de Isla Mujeres, playa norte.

Después de dejar las maletas y hacer el check – in, vamos a dar un paseo por la playa y a perdernos por el centro de Isla mujeres, lleno de ambiente, de restaurantes, de terrazas, de bares, de tiendas, de bullicio, lleno de vida…

Comemos unos tacos en el bar las 3 mentiras, el restaurante del hotel en el que nos hospedaremos la dos noches siguientes, un hotel boutique con mucho encanto situando en pleno centro de la isla.

Para luego ir a playa norte y recordar por qué elegimos Isla Mujeres para pasar nuestro últimos días en México, una playa en la que a pesar de las tumbonas, los veleros y los hoteles, el agua inmensamente calma y cristalina hacen que sea la playa más bonita que hemos visitado en toda nuestra estancia en México y que solamente puede ser comparable a las playas de Maldivas. No he visto unas aguas iguales en todo el Caribe, ni en los cayos de Cuba, ni en México, ni en República Domicana, ni tampoco en otras zonas como han podido ser Islas Cook o Tailandia.

Y nos pasamos la tarde en la playa, entre baños y cabezadas y a última hora, tras un baño en la piscina del hotel, nos vamos a cenar a un restaurante a pie de playa para ver la puesta de sol, que se tiñe de rosas y azules, estos colores mágicos que hacen que el anochecer en Isla Mujeres se sume a nuestro álbum de puestas de sol para recordar.

Luego nos perdemos por el centro de la isla, de calles adoquinadas, olor a brasas y a pescado, repleto de colores, de tiendas de artesanía, de terrazas, de música, de rock y rancheras, de Chavelas y catrinas y en mi cabeza suena esa canción de Sabina que dice: … “Diego Rivera lápiz en mano, dibuja a Frida Kahlo desnuda…” y sí, Isla Mujeres parece una cárcel de amor, un delirio de alcohol y mil noches en vela como diría la canción, pero nosotros no nos dejamos el corazón en Madrid como Chavela, el nuestro ha quedado en este trozo del Mar Caribe dentro una calavera.

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