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Fin de Año en París: descubriendo París, nochevieja y pedida de mano

La fugaz visita a esta ciudad nos lleva a levantarnos muy temprano para aprovechar al máximo este día.

Así es que, a las 7 de la mañana ya estamos en pie, buscando una cafetería donde desayunar unos buenos croissants.

Primera visita, catedral de Notre Dame que es el monumento que primero abre sus puertas.

La visitamos por dentro y por fuera, porque el exterior con sus gárgolas también es digno de recorrer, pero lo que más me impresionó fue el enorme árbol de navidad de la entrada, que era tan grande que era imposible fotografiarlo entero y el belén que hay en su interior al que no le falta detalle.

Parece que ya empieza a amanecer cuando salimos de la catedral, sin tiempo que perder nos vamos pitando en metro, a la torre Eiffel, nos han dicho que a primera hora la cola es más pequeña y por internet para este día, ha sido imposible conseguir ninguna entrada.

Hacemos una media hora de cola y conseguimos comprar las entradas, nuestra intención era subir a la cima, pero estaba cerrada porque había demasiado viento, así que, nos conformamos con subir hasta el segundo piso.

Tengo que confesar que las vistas desde el segundo piso son impresionantes y el viento ya daba verdadero miedo, así que la planta de arriba me imagino que debe ser brutal.

Y ésto es lo mejor de la torre Eiffel, las vistas de París, el blanco de sus edificios, la armonía de las calles, el gran río Sena que parte la ciudad en dos y la llena de puentes, barcos y aires de bohemia.

Continúa nuestro recorrido por los alrededores de la torre Eiffel, nos detenemos en los jardines de trocadero, a contemplar la majestuosidad de la torre, disfrutar de las vistas y de las ubicaciones donde se toman las mejores fotos de la ciudad.

Y de aquí nos vamos a galerías Lafayette, algo que recomiendo visitar encarecidamente y más en estas fechas porque es precioso y un espectáculo por dentro y por fuera.

Es navidad en estado puro, escaparates exteriores llenos de muñecos navideños, que cantan villancicos y el interior es absolutamente impresionante con un árbol de Navidad enorme y golosinas que suben y bajan de la gran cúpula de cristal al son de la música.

Estamos tan agusto, que decidimos comer en el restaurante del centro comercial, después de recorrerlo entero.

Me llama poderosamente la atención las colas para entrar en Luois Vuitton, son tan grandes que salen fuera de la tienda.

Y para rematar subimos a la terraza del centro comercial donde las vistas son increíbles.

Y ahora rumbo a montmartre, el barrio más bohemio de París y el que más ganas tenía de visitar, calles empedradas, cuestas, tiendas con encanto, París en estado puro, el París bohemio y pintoresco de las películas de amor.

Visitando la plaza de los pintores y el sagrado corazón.

Nos vamos a ver el Moulin Rouge, visitamos el barrio rojo, la librería donde se rodó Amélie y demás puntos de referencia de éste popular barrio.

Visitamos otras zonas de la ciudad, como el barrio latino o montparnasse, en busca de mercadillos Navideños, compramos churros en un puesto callejero y nos perdimos por las calles de París, hasta que la lluvia nos envío de vuelta al hotel.

Agotados, nos damos una ducha y nos preparamos para salir, aunque nos parezca imposible hoy es nochevieja y tendremos que buscar un restaurante con encanto para cenar, preparados con las uvas, salimos con nuestras mejores galas a perdernos por el barrio latino.

Todos los restaurantes tienen menú especial de fin de Año y entramos en uno que parece tener encanto, con unas luces tenues y un montón de quesos a la entrada, el menú cuesta unos 20 euros por persona.

La mayoría de la gente eran franceses que comían foundue de queso y mejillones, nosotros nos decantamos por el menú, que muy bueno no era la verdad, pero el sitio tenía su encanto.

Después de la cena nos vamos a los jardines de trocadero, para recibir el año nuevo a las faldas de la torre Eiffel, no os lo había comentado, pero en fin de año en París, el transporte público es gratuito desde las 5 de la tarde y hasta el medio día, del día siguiente.

La mayoría de la gente en París, celebra el fin de año en los campos elíseos, en el arco del triunfo, hay un espectáculo de luces y fuegos, pero en la torre Eiffel también nos han dicho que hay fuegos artificiales y está menos masificado.

Así que, nos vamos a comprar a un supermercado una botella de champagne y nos acomodamos en las escaleras de trocadero, mientras esperamos a “our crazy rusian friends” . Ellos van a llegar un poco más tarde, ya que en Rusia son 2 horas antes y quieren ver a las 10 el discurso de fin de año de Putin.

Esto se empieza a llenar y ya damos por perdidos a Eugene y Sergei, va a ser imposible encontrarnos entre tanta gente.

Un primo de mi novio y su amiga, están pasando el fin de Año en París y nos llaman para celebrarlo juntos, parece imposible localizar a nadie pero finalmente lo conseguimos, llegan con un montón de prisa por hacerse fotos con la torre de fondo.

¡¡Yo también quiero una foto!!

Justo cuando estoy posando junto a mi novio, él me comenta que no es una foto, que no es casualidad que hayamos venido a París… Y sí, me pide matrimonio en París, en la falda de la torre Eiffel, para poner el broche de oro a este año, el vídeo de la pedida os lo dejo al final de este post.

Con los nervios y la emoción del momento aparece nuestro amigos rusos que consiguen localizarnos.

No hubo campanadas, ni cuenta atrás, ni música, ni luces, apenas unos pequeños fuegos artificiales, pero el caso es que nosotros y nuestros amigos rusos nos comimos las 12 uvas, el primo de mi novio y su amiga se comieron 12 gominolas y acabamos brindando con champagne en las latas de las uvas.

Y ésta fue la historia de como 4 españoles y 2 rusos, que el destino o la casualidad reunió, acabaron celebrando juntos un fin de Año, en una ciudad desconocida con desconocidos, un fin de año sencillamente genial y perfecto.

Y la fiesta continuó en la noche de París, recibiendo el año nuevo en un bar cualquiera, de una calle cualquiera, conversando, riéndonos a carcajadas, entre ginebra, vodka, ron, cerveza y lazos en la cabeza, el final todos os lo podéis imaginar.

Visita la tienda con corazón

 

 

 

 

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