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Diario de un viaje a Maldivas día 1: De Male a Thoddoo

Aterrizamos en Male a las 8:15 de la mañana, un aeropuerto sin paredes y rodeado de un agua azul turquesa que casi daña la vista, por fin, estamos en el paraíso, no me cabe duda.

Es increíble pero venimos del país más alto del mundo y acabamos de llegar al más bajo del mundo, cuyo punto más alto está a 2,3 metros sobre el nivel del mar (véase Diario de un viaje a Nepal)

Cambiamos 200 euros a rufiyas, recogemos el equipaje y nos despedimos de Ganesh.

El ferry a Thoddoo sale a las 9, así que ya no nos da tiempo a cogerlo, vemos un montón de gente con carteles de los diferentes hoteles y resorts, pero parece que ninguno del nuestro.

Veo que un chico lleva un cartel de un hotel de Thoddoo, así que le pregunto y me dice que también estamos en su lista, pero tenemos que esperar un poco a que lleguen el resto de personas, para coger una lancha rápida.

Desde el hotel ya nos habían informado que la lancha rápida, tenía un precio de 35 dólares por persona, así que esperamos.

Vamos a estar una semana en Maldivas y de momento, solamente tenemos reservadas 3 noches en Thoddoo, en el hotel Palm Garden Maldives que podéis ver pinchando aquí.

Un pequeño hotel con 5 habitaciones, situado en la isla de Thoddoo, una isla que ronda los 300 habitantes, regentado por dos hermanos Musa y Adam, naturales de ésta misma isla.

Montamos en el ferry, 6 turistas y algunos locales, la escasez de turistas, ya nos indicaba que nuestra isla tiene pinta de ser lo que íbamos buscando, un pequeño lugar secreto, un paraíso escondido dentro del paraíso, una isla aún por explotar.

El trayecto duró aproximadamente 2 horas, que fueron horribles, mira que no tenemos, precisamente buenas experiencias, con las lanchas rápidas (véase el post de perdidos en el océano Indico que podéis ver pinchando aquí.)

Pero este viaje tan malo, nunca lo había tenido antes, la mar estaba agitada, ya que estamos en época de monzones en Maldivas y la lancha iba rapidísimo.

Todo el trayecto dando tantos botes, que al final acabé con los brazos llenos de moratones, de los golpes que recibía al agarrarme y al día siguiente tenía la espalda destrozada, así que llegué a Thoddoo con los ojos cerrados y la cabezada dando vueltas, aún así no era de las peores, muchos acabaron vomitando.

Muelle de Thoddoo, enseguida localizamos a Musa, uno de los dueños del hotel que nos está esperando con una furgoneta y qué casualidad, otra pareja que venía con nosotros en la lancha también viene a nuestro mismo hotel.

Así que en la furgoneta ya aprovechamos para presentarnos y compartir impresiones de éste agitado viaje, ellos son Arthur e Irina, una pareja de rusos con los que no tardamos en hacer buenas migas.

Llegamos al Palm Garden y nos reciben con estos cocos.

Irina me confiesa al oído que hubiesen estado mejor con un poco de vodka, pero al natural estaban exquisitos.

Nos los tomamos y brindamos mientras Musa, nos explica un poco, las actividades que podemos hacer en el hotel y en la isla, después de acomodarnos en las habitaciones, quedamos con el chico que trabaja en el hotel, para que nos enseñe como llegar a la playa y donde podemos comer, comprar etc.

Caminamos todos juntos hacia la playa, que está como a 15 minutos andando del hotel.

La playa esta escondida entre arbustos y es pequeñita, llegas hacia ella a través de un camino lleno de vegetación y de repente…

Parece una postal pero este paraíso existe de verdad y muy poca gente lo sabe.

Como estamos hambrientos, porque aún no hemos comido, le preguntamos al chico del hotel donde podemos comer, nos lleva a un restaurante en el que el menú son 10 euros por persona, el restaurante más caro de toda la isla, nunca más volvimos, suerte que descubrimos otros mucho más asequibles donde podíamos comer pescado fresquísimo, casi a diario.

Por el camino nos va explicando donde están los supermercados, que hay 6 en la isla y algunos restaurantes más.

Aprovechamos la comida para charlar con Irina y Arthur y conocerlos más a fondo, ellos van a estar en Thooddo 10 días y luego van a darse un homenaje en un resort.

Con el estómago lleno, vamos a coger las cosas de la playa y los 4 vamos a darnos nuestro primer baño en aguas Maldivas.

En la playa conocemos a otra pareja de chicos rusos que también están en nuestro hotel, ellos son Sergey y Eugene, comentamos con ellos lo del viaje en bote, nosotros aún estamos mareados, ellos ya llevan unos días en Thoddoo, pero nos cuentan que en su bote, una mujer tuvo que ser atendida por el médico, no me extraña… es que el viaje es algo durillo en esta época.

Empieza a ponerse el sol y vemos como unas aves enormes empiezan a sobre volar la playa, pero cuando nos fijamos bien, no son pájaros, SON MURCIÉLAGOS… pero unos murciélagos que no os podéis llegar a imaginar, tienen un cuerpo como el de un gato y cuando abren las alas el diámetro debe de ser de un metro, sin exagerar.

Me dan tanto miedo, que me quiero ir ya al hotel, vuelan muy bajo, se van colgando por las palmeras y aún no ha oscurecido.

Ya en el hotel, le comentamos al chico del hotel el tema de los murciélagos, pero no le da importancia, nos mira como diciendo que pasa que … ¿En Europa no hay murciélagos? … si que hay, pero de este tamaño, lo único que hay Europa son avestruces… jaja

En fin… que tendremos que acostumbrarnos, me imagino que los grandes resorts no tendrán tanta riqueza en cuanto a flora y fauna.

Nos duchamos, nos preparamos y vamos a buscar donde cenar, salimos con linternas, que nos dejan en el hotel, porque en las calles de Thoddoo hay muy poca luz.

Cenamos en un restaurante próximo al hotel y pedimos, pescado picante, arroz frito con pollo y noodles, 2 colas y pagamos por todo el equivalente a 12 euros, no esta nada mal ¿verdad?

Después de la cena, regresamos al hotel, aún son las 8 de la tarde y lleva siendo de noche desde las 6… como no hay mucho que hacer decidimos quedarnos en los sofás de la entrada del hotel, conversando con Musa.

Pero enseguida, salen nuestros amigos rusos de sus habitaciones y nos proponen y a dar una vuelta al supermercado y comprar un helado … así que nos animamos.

Ya que no hay mucho más que hacer, no hay discotecas, no hay bares y casi no hay luz en las calles de Thoddoo, esto es justamente lo que veníamos buscando, el sitio más increíble del mundo para encontrar la paz.

Y al final resultó ser super divertido ir a la “supermarket party” (fiesta del supermercado) pasamos un buen rato, recorriendo los estantes, mirando los distintos productos que los maldivos usan en la vida cotidiana y compramos un montón de chuches maldivas y refrescos, para llevar a la playa al día siguiente.

Y como a veces es mejor verlo que leerlo, os dejo este vídeo resumen de nuestro primer día en el país mas pequeño de Asía, más plano del mundo y más bonito del universo.

 

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