Arrancamos el día, con otro apetitoso desayuno en el patio del Riad, servido por Asis que como siempre nos recibe con una enorme sonrisa.

Nuestros amigos nos comentan que se han despertado por la noche cada vez que sonaban las oraciones en las mezquitas, nosotros tenemos que confesar que no nos hemos enterado de nada…estábamos rendidos.

Hemos decidido aprovechar esta mañana para perdernos por los zocos, hemos estado dos días deambulando por la medina, repleta de mercados, pero nos da la sensación de que se nos ha escapado algo y es que he leído en la guía, que los zocos se dividen por oficios, el zoco de los curtidores, el de los tejedores, el de las babuchas, el de las alfombras etc.

Y madre mía… tras callejear un poco y perdernos por la laberíntica medina llegamos a los zocos más auténticos en los que hacemos varias compras que os enseñaré en otro post, por el momento aquí os dejo varias fotos.

Hemos visto casi todos los procesos y hay que reconocer que son unos auténticos artesanos, comenzando con el tintando de la lana, como se puede apreciar en una de las fotos, donde se puede ver colgada de los cables secando, pasando por el telar, tejiendo tradicionalmente las telas, tallando los metales, confeccionando las babuchas a partir de las pieles recién sacadas de las curtidurías etc.

Perdidos por los zocos y cansados ya de regatear, de discutir, de bromear, de mirar, de remirar, de volver a discutir y volver a bromear nos entra el hambre y en una esquiníta encontramos a un señor con una sartén ¿Y sabéis qué es lo que está friendo?

DONUTS!!!

No nos podemos resistir, compramos un par de ellos y están tan buenos que compramos otros dos y aquí llega otra anécdota más…de la que nos hemos percatado a nuestra llegada a Madrid, comentando las experiencias del viaje. Y es que ninguno de los 4 nos hemos dado cuenta en ese instante, después de tanto regatear, del lío con los dírhams y los euros, que hemos pagado nada más y nada menos que el equivalente a 3 euros por cada DONUTS y en ese momento nos habían parecido super baratos, creyendo que los donuts nos estaban saliendo por unos 30 céntimos, ahora entendíamos la cara de felicidad de aquel señor…

Así que nada con el estómago lleno y la cartera vacía seguimos perdiéndonos por la ciudad hasta que se acerca la hora de comer y buscamos una azotea tranquila para descansar y picar algo, tengo que confesar que la comida marroquí no nos entusiasmó a ninguno, pero en lo que son auténticos maestros es en los dulces, pastas, turrones, tés, vamos que no hemos vuelto con diabetes de milagro.20170107_153154

Volvemos al Riad para despedir a uno de nuestros amigos que tiene que irse ya a Madrid, nosotros nos marcharemos mañana.

Así que, ahora los 3 nos seguimos perdiendo por la ciudad, al lado de la plaza Jemaa el fna nos encontramos una plazita muy pequeña llena de puestos con aceitunas y nos entretenemos un buen rato degustando lo cantidad de aliños distintos.

Decidimos culminar la tarde al igual que ayer en un Hammam, en el primero que encontramos, preguntamos si tienen disponibilidad para hacerlo ahora, les informamos que no tenemos ropa de cambio ni bañador, pero nos dicen que no hay problema que ellos nos facilitan todo.

Nos indican que tenemos que hacerlo separados, mi novio por un lado y mi amiga y yo por otro.

Mi novio pasa primero y luego nos llaman a nosotras, nos dan un albornoz y una llave para dejar las cosas en una taquilla, yo busco entre los bolsillos del albornoz un tanga de papel o algo por el estilo pero ahí no hay nada, mientras subimos las escaleras yo le voy comentando a mi amiga que no llevo nada debajo de la bata y ella me confiesa que tampoco, las dos pensábamos que con el albornoz nos facilitarían algún tipo de prenda interiror pero nada.

Total que ahí nos vemos mi amiga y yo en un hammam minúsculo, como dios nos trajo al mundo y la chica nos indica que nos tenemos que sentar sobre el banco de mármol que estaba entero mojado ¿En serio?

La chica no hablaba español, nos comunicábamos por señas, nosotras nos mirábamos la una a la otra diciendo… ya veras que pedazo de hongos vamos a coger aquí y con lo surrealista de la situación nos entra tal ataque de risa, que no podemos parar de reír mientras la chica nos esta enjabonado, no paran de caernos unos lagrimones enormes de la risa.

Llenas de jabón las chica nos indica que esperamos un ratito y que viene enseguida, 30 minutos, 30 largos minutos de reloj, llenas de jabón dentro de un hamman de 1 metro cuadrado, en cuanto marcha, nos levantamos rápidamente como si el banco ardiese y es que el repelús era muy grande y el picor del jabón comenzó a ser una molestia a los pocos minutos.

Media hora después, la chica vuelve nos aclara y nos exfolia, la experiencia de mi novio no fue mucho mejor ya que nos comenta que a él le han ofrecido final feliz.

Así que ya sabéis, hemos vivido 2 realidades muy distintas en 2 hammanes de la ciudad, es conveniente seleccionar bien el tipo de establecimiento al que quieres ir, a nosotros la improvisación nos regaló una experiencia nueva, una anécdota que contar y muchas, muchas risas en la mochila.

Cuando salimos del Hammam ya es de noche, nos perdemos un rato por la ciudad nueva y cenamos en una de las esquinas de la plaza.

La cena no resultó agradable, cenamos en una terraza y como siempre en estos sitios tan turísticos utilizan a los niños para dar pena y sacar dinero a los turistas, mientras cenábamos teníamos todo el rato a niños apoyados en la mesa, llorando.

Mi postura es bastante tajante en estas situaciones y es que por mucha pena que te den no debes de darles nada, esos niños están ahí a las 12 de la noche, con el frío que puede llegar a hacer en Marrakech, mendigando por las terrazas porque consiguen dinero de los turistas, si los turistas no intentasen limpiar su conciencia dando limosna a esos niños, no serían explotados de esa forma.

Hay otras muchas formas de ayudar y dándoles limosna lo único que consigues es limpiar tu conciencia y que los tutores de ese niño lo obliguen a volver mañana a hacer lo mismo.

Al día siguiente aprovechamos para hacer las últimas compras y pasear tranquilamente, en próximos post os enseñaré algunas compras, no os las perdáis que no tienen desperdicio.

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